La gimnasia artística internacional se ha visto alarmada por una noticia reciente por parte de la Agencia Internacional de Controles (ITA), que gestiona el programa antidopaje para la Federación Internacional de Gimnasia, ha presentado cargos contra la gimnasta rumana Ana Maria Barbosu.
La ITA ha confirmado que Barbosu ha incurrido en una Infracción de las Normas Antidopaje (ADRV) según el Artículo 2.4 de las reglas de la federación. No se trata de un positivo por sustancias prohibidas, sino de lo que se conoce como «fallos de localización».
La atleta acumuló tres fallos en un periodo de 12 meses. Según el Código Mundial Antidopaje, los gimnastas de élite que forman parte del Grupo de Control Registrado tienen la obligación estricta de informar diariamente de su ubicación y un intervalo de 60 minutos en el que deben estar disponibles para pruebas sorpresa fuera de competición. Los fallos pueden ser por:
- Falta de presentación: No estar presente en el lugar y hora indicados.
- Errores de registro: No proporcionar información precisa sobre su paradero.
Debido a esta acumulación de tres fallos en un año, se ha impuesto una suspensión provisional a la gimnasta. Esto significa que, por el momento, no podrá participar en competiciones oficiales hasta que se resuelva el caso.
Ana Maria Barbosu ha solicitado que su caso sea remitido a la División Antidopaje del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). En esta instancia, la atleta tendrá la oportunidad de presentar pruebas y explicaciones para intentar justificar cada uno de los tres fallos reportados.
La ITA, por su parte, ha indicado que no hará más declaraciones mientras el proceso legal esté en curso.
