Hoy tenemos la suerte de entrevistar Arturo Padilla, un gran referente de la gimnasia artística femenina. Antes que nada, mucha gracias Arturo por aceptar esta entrevista para la comunidad hispana. Muchas veces conocemos a grandes referentes de la gimnasia desde la distancia, pero pocas veces tenemos la oportunidad de descubrir a la persona que hay detrás de su trayectoria. Para nosotros es un privilegio conocer un poco más sobre tu historia.
AP «Antes que nada, gracias a ustedes por la invitación y por brindarme la oportunidad de compartir parte de mi historia. Me honra escuchar que me consideran un referente para la comunidad latina. Sinceramente, yo sigo sintiéndome el mismo muchacho que, siendo muy pequeño, se sentaba frente al televisor a ver competencias de gimnasia y soñaba con que algún día podría estar en esos mismos escenarios. Nunca imaginé hasta dónde me llevarían esos sueños, pero sí tuve claro que valía la pena perseguirlos.»
1.- Cuéntanos un poco quién es Arturo Padilla hoy y en qué momento de su vida se encuentra.
Creo que, antes que cualquier otra cosa, soy un soñador. Y no hablo de soñar desde la fantasía, sino de hacerlo con los pies bien puestos sobre la tierra. Esa forma de ver la vida ha sido fundamental para llegar hasta donde estoy.
Hoy me encuentro en una etapa en la que mi mayor motivación es aportar al crecimiento de la gimnasia en Latinoamérica desde todos los espacios posibles. Trabajo en la formación de jueces, desarrollo campamentos para gimnastas, colaboro en la capacitación de entrenadores y participo en proyectos educativos porque estoy convencido de que el conocimiento tiene un valor inmenso, pero adquiere un significado aún mayor cuando se comparte con los demás.
2.- Echando la vista atrás, ¿qué fue lo que despertó tu interés por la gimnasia?
Desde muy pequeño veía competencias de gimnasia por televisión y soñaba con estar allí algún día. Practiqué gimnasia, aunque debo reconocer que no era precisamente el atleta más talentoso. Sin embargo, entendí muy pronto que no era necesario ser el mejor gimnasta para dedicarle la vida a este deporte.
Con el paso del tiempo, la gimnasia dejó de ser únicamente una disciplina deportiva para convertirse en mi forma de vivir, en mi pasión y en el camino que ha marcado prácticamente toda mi vida.
3.- Has desarrollado una carrera tanto como entrenador como juez internacional. ¿Con cuál de esos roles te identificas más actualmente?
Hoy probablemente me identifico un poco más con mi faceta de juez internacional. Sin embargo, siempre digo que haber sido entrenador hizo que convertirme en juez fuera mucho más sencillo.
Ambos roles se complementan extraordinariamente. Ser entrenador me enseñó a comprender el proceso, el esfuerzo y las necesidades de los atletas. Ser juez me permitió desarrollar una visión mucho más objetiva y técnica. Creo que cada experiencia enriquece a la otra y me permite entender la gimnasia desde una perspectiva mucho más completa.

4.- Siempre has defendido el trabajo multidisciplinario entre entrenadores, fisioterapeutas, psicólogos, nutricionistas y jueces. ¿Crees que cada vez más países trabajan de esta manera?
Estoy convencido de que el éxito deportivo nunca depende de una sola persona. Detrás de cada gran gimnasta existe un equipo comprometido que trabaja en conjunto.
Afortunadamente, durante los últimos años he visto una evolución muy positiva en distintos países, donde cada vez se entiende mejor la importancia de integrar profesionales de diferentes áreas al desarrollo de los atletas. Aun así, todavía queda mucho camino por recorrer. Latinoamérica necesita seguir formando especialistas en ciencias aplicadas al deporte para que nuestros deportistas puedan desarrollarse en las mejores condiciones posibles.
5.- Desde tu experiencia como juez, ¿consideras que el Código de Puntuación ha evolucionado a favor o en contra de las gimnastas?
La gimnasia ha evolucionado de manera impresionante y el Código de Puntuación ha tenido que evolucionar junto con ella.
Creo que el objetivo del código es encontrar un equilibrio entre la dificultad, la ejecución y la parte artística del deporte, sin perder de vista la seguridad y la integridad física de las atletas. Hoy ofrece muchas posibilidades: algunas gimnastas pueden construir rutinas con dificultades extraordinarias, mientras que otras pueden destacar mediante una ejecución impecable y una gran calidad artística. Esa diversidad también enriquece nuestro deporte.
6.- Cuando ejerces como juez, ¿en qué aparato te sientes más cómodo evaluando y por qué?
Durante muchos años mi aparato favorito fueron las barras asimétricas. Siempre me fascinó la velocidad, la complejidad técnica y la precisión que exige cada elemento.
Sin embargo, en los últimos campeonatos internacionales he trabajado principalmente en la viga de equilibrio y debo admitir que ha terminado convirtiéndose en un aparato muy especial para mí. La viga exige un nivel de concentración enorme y me ha permitido crecer muchísimo como juez. Podría decir que se ha convertido en mi mejor amiga.
7.-Cuando estás evaluando ejercicios en grandes competiciones, ¿sientes miedo o una gran responsabilidad?
Siempre siento nervios. No importa cuántos campeonatos haya juzgado; esa sensación nunca desaparece, y creo que es algo positivo porque significa que sigo entendiendo la magnitud de la responsabilidad que tengo.
Cada nota representa una evaluación del trabajo de una gimnasta y de todo un equipo de entrenadores que han dedicado meses, e incluso años, de preparación para ese momento. Ellos invierten incontables horas de esfuerzo y sacrificio, y nosotros debemos emitir un criterio justo y preciso en cuestión de minutos. Esa responsabilidad jamás debe tomarse a la ligera.

8.- En tu currículum figura haber sido juez en los Juegos Olímpicos de París 2024. ¿Qué recuerdas del momento en que recibiste la noticia y qué significó vivir esa experiencia?
Nunca olvidaré esa mañana. Recibí una llamada del presidente de la Federación Panameña de Gimnasia alrededor de las seis de la mañana. Lo primero que me preguntó fue si estaba sentado. En ese instante todavía no entendía qué estaba ocurriendo y, cuando me dio la noticia, simplemente no sabía cómo reaccionar.
Sentí una mezcla de alegría, orgullo, incredulidad y gratitud. Después llamé a varios amigos, también jueces internacionales, y descubrimos que muchos colegas latinoamericanos habían sido seleccionados. Compartir esa experiencia con ellos hizo que todo fuera aún más especial.
Llegar a París fue como entrar en un sueño. El ambiente olímpico, la ciudad, los escenarios y la posibilidad de compartir con los mejores del mundo son recuerdos que guardaré para siempre.
Pero, si tuviera que elegir un momento, sería ver competir a Hillary Heron. Yo estaba sentado en el panel de barras asimétricas mientras ella realizaba su rutina de suelo. Ver a una atleta panameña disfrutando unos Juegos Olímpicos mientras yo también cumplía uno de mis mayores sueños fue profundamente emocionante. Recuerdo que las lágrimas aparecieron casi sin darme cuenta. Fue uno de esos instantes que permanecen para siempre.
9.- Si pudieras hablar con aquel niño que soñaba viendo gimnasia por televisión, ¿qué le dirías?
Le daría las gracias.
Le agradecería por no dejar nunca de soñar, por levantarse después de cada dificultad y por creer que era posible llegar mucho más lejos de lo que cualquiera imaginaba.
Y también le diría algo muy sencillo: este Arturo adulto se siente profundamente orgulloso de él.
10.- Para terminar, ¿qué sueños o ilusiones te quedan por cumplir dentro de la gimnasia artística?
Mi mayor deseo es ver a la gimnasia latinoamericana con una presencia cada vez más fuerte en los Juegos Olímpicos y en los grandes escenarios internacionales. Estoy convencido de que nuestro continente tiene un enorme talento y un potencial extraordinario.
En lo personal todavía tengo muchos sueños por cumplir. Algunos prefiero guardarlos por ahora, porque creo que los sueños también necesitan tiempo para madurar.
Lo que sí puedo decir es que seguiré trabajando con la misma pasión, intentando abrir caminos para las nuevas generaciones y demostrando que, con preparación, trabajo y perseverancia, no existen límites demasiado grandes.
BONUS TRACK
A parte de la entrevista que le realizamos a Arturo, él nos quiso compartir estas palabras tan personales, que denotan en él su gran humanidad.
Además de todo lo relacionado con la gimnasia, hay algo que considero fundamental en mi vida: mi familia. El apoyo incondicional de mi esposa, Carolina, ha sido una pieza esencial en todo este camino. Ella ha sido mi compañera en cada etapa, mi mayor respaldo y, muchas veces, el motor que me impulsa cuando siento que las fuerzas empiezan a faltar. Cuando aparecen los momentos difíciles o las dudas, siempre está ahí para recordarme por qué vale la pena seguir adelante.
Siempre hablo de la importancia de los equipos multidisciplinarios en el deporte y puedo decir, sin ninguna duda, que ella forma parte del mío. Detrás de cada viaje, cada campeonato, cada curso y cada proyecto, también están su paciencia, su confianza y su amor. Muchos de los logros que hoy celebro no los habría alcanzado sin ella.
Y, por supuesto, están nuestros hijos, Lía y Gael. Ellos son mis pilares, mi mayor inspiración y una parte fundamental de la razón por la que sigo trabajando con tanta pasión. Entiendo el sacrificio que significa para ellos ver que papá viaja con frecuencia y que, muchas veces, los campeonatos me mantienen lejos de casa. No siempre es fácil para ellos, y tampoco lo es para mí. Sin embargo, espero que algún día puedan mirar hacia atrás y comprender que cada viaje, cada hora de trabajo y cada esfuerzo tuvieron un propósito.
Quiero que ellos crezcan sabiendo que los sueños sí se cumplen, pero que nunca llegan por casualidad. Se construyen con disciplina, sacrificio, perseverancia y mucho trabajo. Si mi historia logra enseñarles eso, sentiré que uno de mis mayores objetivos como padre está cumplido. Todos los logros que he alcanzado y los que aún están por venir se los dedico a ellos.
Al final, los títulos, las medallas o los reconocimientos son importantes, pero nada se compara con regresar a casa y encontrar a quienes le dan verdadero sentido a todo lo que hago. Soy un hombre profundamente agradecido con Dios por la familia que me ha regalado. Ellos son mi mayor bendición, mi mayor orgullo y la razón por la que cada día intento ser una mejor persona y un mejor profesional.
Muchas gracias por esta conversación y por permitirme compartir una parte de mi historia. Ha sido un verdadero honor.
Personas como Arturo Padilla, hacen que podamos acercarnos a ellos, saber de su vida y su trayectoria, poder ver que no son personas inaccesibles dentro de un mundo tan complejo como la gimnasia. Arturo nos abre las puertas de su vida y gracias a eso vemos como esas facetas de apariencia rígida e inaccesible se convierten en lo que realmente son, personas humanas que día a día trabajan por una pasión, así es Arturo Padilla.
